A unos 90 kilómetros hacia el sur de la ciudad de Guanajuato y en plena zona volcánica, se asienta el poblado de Santiago, que se fundó en 1607 en la aldea conocida como Camémbaro, que en purépecha significa "valle de las altamistas" (una planta muy olorosa). Colinda al sur con la comunidad del Armadillo, al Norte con la comunidad Rancho Seco, al Este con la carretera federal no. 43 y al Oeste con la comunidad de San Andrés. Se caracteriza por la existencia de un conjunto de cráteres volcánicos inactivos de bordes bajos y abruptos y centro plano de diámetro hasta de 1 kilómetro, conocidos popularmente como las oyas de Rincón de Parangueo, San Nicolás, La Alberca, La Cintora, Estrada, Blanca, Álvarez y Solís.Estas tierras tenen más misticismo que ninguna otra región, y sus leyendas son tan fascinantes que poco es lo que podamos relatarles en la siguiente historia. Antes que nada debemos saber que como todas las regiones del México precolombino, existieron civilizaciones que poblaron el lugar, y lo que hoy es Santiago, era conocido como Camémbaro, que significa "País de las Siete Luminarias". Nombre que según los historiadores se debió a los siete volcanes extinguidos, los que en realidad son trece, pero desde aquellos tiempos siete fueron los importantes, que se alzaban en un margen de siete kilómetros cuadrados.
Y creemos que desde entonces han existido todo tipo de misterios en torno a esos siete volcanes. La leyenda más común es la del "Chan", un mounstro que supuestamente vivía en una de las luminarias, la Alberca, que como las demás ha sustituido la incandescente lava por lagos de aguas profundas. En otros, como el Yuriría, dice la tradición que cambia el color de las aguas poco antes de los terremotos.
Pero tal vez un
o de los enigmas más extraordinarios del Valle de las Luminarias es el que acaparó la atención internacional hace veinte años, en dichas fechas varios campesinos del valle asombraron a la opinión pública con unos frutos y legumbres de colosales dimensiones, matas de apio de un metro de altura, hojas de acelga de uno ochenta de largo, cebollas de quince kilogramos y otros prodigios vegetales, sin embargo, la presión de la multitud hizo que los campesinos del valle desaparecieran de los medios de comunicación, y que dejaran de producir aquellos prodigios que podían haber contribuido a paliar el hambre del mundo¿Qué sucedió?, se dice que la técnica secreta para producir legumbres gigantes, fue sugerida por aquel ser descomunal del que tanto se habla en libros antiguos, lo que sin duda es el misterio mas grande de la región porque de ser así, ya ningún lugareño ha querido declarar nada, pues temen que puedan hacerle daño a su amistoso ser.
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